Inicialmente denominada melancolía (del
griego clásico μέλας "negro" y χολή "bilis") y frecuentemente confundida con ella, la
depresión (del latín depressus, abatimiento) es uno de los trastornos psiquiátricos más antiguos de los que se tiene constancia. A lo largo de la historia se evidencia su presencia a través de los escritos y de las obras de arte, pero también, mucho antes del nacimiento de la especialidad médica de la
psiquiatría, es conocida y catalogada por los principales tratados médicos de la antigüedad. El origen del término melancolía se encuentra, de hecho, en
Hipócrates, aunque hay que esperar hasta el año
1725 en el que el británico Sir Richard Blackmore rebautiza el cuadro con el término actual de depresión. Hasta el nacimiento de la psiquiatría científica, en pleno
siglo XIX, su origen y tratamientos, como el del resto de los trastornos mentales, basculan entre la magia y una terapia ambientalista de carácter empírico (dietas, paseos, música...), pero con el advenimiento de la
biopsiquiatría y el despegue exitoso de la
farmacología pasa a convertirse en una
enfermedad más. De hecho el éxito de los modernos
antidepresivos (especialmente la
fluoxetina, más conocida por uno de sus nombres comerciales: Prozac, y rebautizada como píldora de la felicidad) ha reforzado el mito del fármaco de la sociedad occidental del siglo XX. La medicina oficial moderna considera cualquier trastorno del humor que disminuya el rendimiento en el trabajo o limite la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea o no conocida, como un trastorno digno de atención médica y susceptible de ser tratado mediante farmacoterapia o psicoterapia.
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(Psiquiatría) Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre el que la padece gusto ni diversión en ninguna cosa, asociada antiguamente al exceso de bilis negra o atrabilis.
Formantes: mélas (gr.) [negro] + kholé (gr.) [bilis] + -ia (gr.)
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