En los animales acuáticos, las branquias son los órganos respiratorios mediante los que se realiza el intercambio de gases,
oxígeno (O2) y
dióxido de carbono (CO2), entre el medio interno del animal y el ambiente. Los animales acuáticos captan O2 que se encuentra disuelto en el agua, el cual pasa a los fluidos internos (sangre, hemolinfa, etc.) y es transportado a los tejidos, donde las células lo requieren para la
respiración celular, proceso que se realiza en orgánulos celulares llamados
mitocondrias. Como resultado de la respiración celular se produce CO2, el cual debe ser eliminado para evitar la intoxicación del medio interno.
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