Los inicios de la política de desarrollo de la Comunidad Europea coinciden con la firma del Tratado de Roma en 1957. Los primeros beneficiarios fueron los países y territorios de ultramar pertenecientes a los entonces Estados miembros. Sin embargo, esta política careció de fundamento jurídico específico hasta que entró en vigor el Tratado de la Unión Europea (artículos 177 a 181 del Tratado UE). A medida que la Unión ha ido creciendo, la cooperación se ha ampliado progresivamente a otros países, como los de África, el Caribe y el Pacífico (ACP), que mantienen relaciones particularmente estrechas y antiguas con algunos Estados miembros. El Acuerdo de Cotonú, firmado en junio de 2000, vino a consolidar esta asociación, en gran medida inspirada en los distintos Convenios de Lomé, el primero de los cuales se firmó en 1975. Al margen de estos primeros Acuerdos, la política comunitaria de desarrollo engloba asimismo otros países como los de América Latina y Asia.
La política de desarrollo de la Comunidad Europea tiene por principal objetivo erradicar la pobreza y se aplica no sólo mediante acuerdos bilaterales y regionales sino también a través de programas específicos en determinados sectores como la enseñanza y la sanidad, en el que se lucha, en particular, contra las enfermedades transmisibles. La política de desarrollo contempla asimismo la cooperación con las instituciones internacionales y la participación de la Comunidad y los Estados miembros en las iniciativas llevadas a cabo en ese ámbito, como la Iniciativa en favor de los países pobres altamente endeudados.
En la actualidad, la Unión es el socio principal de los países en desarrollo. La Comunidad Europea y sus Estados miembros proporcionan conjuntamente el 55 % de la ayuda internacional al desarrollo.
Véase:
Ayuda humanitaria