En arte se conoce como óleo a los aceites que se usan para combinar con otras sustancias y obtener así un producto idóneo para la
pintura y como extensión, se fueron llamando óleos a la misma pintura en sí. El uso del óleo se conoce desde la Antigüedad y estaba ya extendido entre los artistas de la
Edad Media sobre todo combinándolo con la pintura al
temple o al
fresco. Con esta mezcla retocaban las obras realizadas en
yeso y conseguían así un secado más rápido. Con el avance y las investigaciones de la
alquimia se fueron inventando mezclas favorables para los resultados de la pintura. El aceite que más se empleaba era el de
linaza que solía mezclarse con los pigmentos de minerales que son los que proporcionan el colorido, pero no era el único y cada artista en su taller tenía su propia fórmula que guardaba muy en secreto. Muchos siguieron los consejos y experiencias escritos en el Tratado del monje Teófilo que ya se conoce y se menciona en el año 1100.
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