Para la arquitectura clásica, el ábaco era una pieza cuadrada en forma de tablilla que, colocada sobre el equino, corona el capitel sirviendo de asiento al arquitrabe, a la vez que protege la decoración de dicho capitel. En el orden Dórico, está formado por una pieza prismática, en el Jónico se enrolla en espirales y en el Corintio se simplifica y se estiliza.
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